Soy adicta a los latidos de tu corazón
y vivi pensando en tu boca jugando en mis venas;
me obsesionan tus palabras que destilan fuego
y despierto con tus labios inundando mis sueños.
Tienes mi alma colgando de tus recuerdos,
me tienes bailando entre la incertudumbre y el deseo;
escondo cada suspiro y cada frase en frascos de vino,
el vino del amor y del olvido.
Abrazaré tu corazón de hierro,
si derrites mi castillo de hielo;
he llorado cada uno de tus eclipses,
sólo por ver el amanecer de los besos tristes.
Creo que ahora te arrullaré bajo la tormenta
y sentiré como tu sangre se une a mi perfume etéreo;
creo que ahora jugaré con tu risa dolorosa
y repararé ese espejo, con velas y rosas.
Con velas y rosas iluminaré cada ricón herido,
cada caricia que se haya perdido,
con velas y rosas rezaré por tu cariño,
con velas y rosas, sellaré mi destino.