Esta vez, haciendo gala de la frase "venimos a este mundo para compartir", quiero contarles algo. Si bien la educación es un proceso largo, doloroso y a veces desesperante y que comenzamos a educarnos desde el momento en que venimos al mundo, no es muy difícil deducir que cada cosa que hacemos, sentimos o escuchamos de pequeños, constituye una parte muy importante del universo interno.
Bueno, la verdad es que no recuerdo muchos detalles de mi niñez (o sí, y no quiero admitirlo), de cualquier forma, de las cosas que más recuerdo, es que al ser la primera nieta, la primera sobrina y la primera hija por parte de mi familia paterna, mi vida se desarrollo principalmente entre adultos, por lo que llegué a conocer muchas canciones y muchas cosas (pero sobre todo las canciones) que hoy, vienen a mi memoria a raudales y que me recuerdan y despiertan en mí como una especie de energía especial o lo que yo llamo amor por la vida, que la verdad deja poco espacio para otra cosa.
Creo que lo que estoy tratando de decir, es que aunque gran parte de nuestra educación esta compuesta por patrones de comportamiento y conocimientos adquiridos, gran parte de esa educación y esa personalidad, también se definen a partir de pequeños detalles como las canciones que marcan nuestras vidas, las palabras que decimos y que nos dicen, los sueños que tenemos y hasta lo que publicamos en internet como esto jijijijijijiji.
Y sí chic@s, ustedes disculparan pero voy a empezar con mis cursilerías y, ¿qué quieren que les diga?, lo que me define a mí personalmente esta ligado a las fantasías y las novelas románticas, aunque tampoco puedo dejar de lado mis momentos en los que me abandono y me dejo llevar por esos momentos de oscuridad que describen tan bien los cuentos donde aparecen estas criaturas tan magníficas y tan melancólicas y atormentadas como son vampiros, espíritus errantes etc.
En fin, canciones románticas, pensamientos poéticos, rock, libros, etc., es lo que conforma este universo y son los pequeños detalles que me definen ¿y los tuyos?
