Derrama la sangre de esta herida suplicante,
apuñala el corazón que susurra tu nombre en mi cabeza y
deja que mi cielo se quebrente con llanto de estrella.
Cauterizante, dolorosa, desgarradoramente,
esta alma se muere, esta boca agoniza y se quiebra
a cada instante, al intentar romper el ácido que envenena el pensamiento.
Odiame como si no existiera el tiempo,pero suelta
de una vez mi amor enfermo y, llora junto al invierno
las lágrimas que aún quedan en mi cuerpo.
Deja sobre mi tumba las cenizas del sol que te llevaste.
Mata los gritos que sigan bailando en tus pensamientos y a mí,
déjame dormir con las sombras de este cariño muerto.
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