Cansada de esta guerra silenciosa,
atrapada en un laberito de perversión,
alejada de tu alma entristecida;
busco la forma de volver a tus palabras,
de regresar a la compañía de tu mirada,
de no caer vencidan ante el fuego de tu boca
y lo vulnerable de mi alma.
El silencio de las campanas, anuncian el fin
de esta comedia orgullosa y trágica;
llanto hecho cenizas, besos atormentados,
durmiendo juntos en los inmaculados brazos
de un corazón apasionado.
Una carta escrita al viento, se lleva los despojos
de un corazón de miel, roto en pedazos por
los amargos halagos de tus crueles labios;
Ahora la paz vuelve del campo de batalla,
como el campeón que regresa a las caricias
de su amante enamorada; como el amante
que ronda cada noche mi arcoiris nocturno,
como el lord de mi cuento de hadas,
ese que ecribe sobre mis anhelos con palabras de oro,
letras inborrables de una canción que palpita en mis venas
y se pierde entre su esperanza y mi fortuna.

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